La sala Ganbara acogerá próximamente RETRATOS DESDE LA PRISIÓN. Pedro Antequera Azpiri y David Álvarez
Su comisario, Mikel Lertxundi, nos adelanta la génesis de la muestra y cuenta brevemente la historia que subyace bajo la exposición, que se inaugurará las primeras semanas del próximo año: Una investigación sobre el ilustrador Pedro Antequera Azpiri posibilitó el descubrimiento de un fondo de obras realizadas por él durante su cautiverio en las cárceles franquistas de la posguerra. Pero, a su vez, facilitó la recuperación de otro dibujante cuya memoria había sido borrada con su fusilamiento: David Álvarez.
Antequera Azpiri y Álvarez tuvieron biografías paralelas en muchos sentidos. Nacidos ambos en Madrid en 1892 y 1900, respectivamente-, durante las décadas de 1920 y 1930 desarrollaron gran parte de sus carreras profesionales en Gipuzkoa. De perfil creativo muy similar, explotaron todas las ramas de su profesión de dibujante: la caricatura, la publicidad, el cartelismo y la ilustración de libros, diarios y revistas.
Amigos desde una fecha cercana a 1919, en la búsqueda por ampliar sus horizontes profesionales decidieron instalarse en Madrid en 1934, donde les sorprendió el estallido de la Guerra Civil. Cada uno a su manera luchó por el gobierno legalmente constituido: Antequera Azpiri realizando caricaturas e ilustraciones de corte político y trabajando en el Negociado de Prensa del Servicio de Investigación Militar, y Álvarez alistándose en las Milicias Vascas Antifascistas, en las que combatió en la defensa de Madrid con el grado de capitán.
A la conclusión de la guerra ambos fueron detenidos y encarcelados en la Prisión de Conde de Toreno, en la que coincidieron con pintores, músicos, arquitectos, escritores y profesores, entre otros, a los que retrataron. En algunos casos recurrieron a la caricatura, que puede ser entendida como un intento de escapar a la terrible situación que estaban viviendo.
Álvarez fue fusilado en julio de 1940, y Antequera Azpiri inició un periplo por las cárceles de Cuéllar (Segovia) y Las Comendadoras y Yeserías (ambas en Madrid), hasta que fue liberado en 1943. (Continuará)