Ulysses, James, Xabier y Enrique
De James [Joyce] decía su hermano Stanislaus que tenía el penoso hábito de decir tranquilamente a sus íntimos las cosas más hirientes sobre sí mismo y sobre los demás y de elegir los momentos más inadecuados para hacerlo.
De Ulysses, o de su trasunto, Leopold Bloom, decía James: El señor Leopold Bloom comía con deleite los órganos interiores de bestias y aves. Le gustaba la sopa espesa de menudillos, las mollejas, de sabor a nuez, el corazón relleno asado, las tajadas de hígado rebozadas con migas de corteza, las huevas de bacalao fritas. Sobre todo, le gustaban los riñones de cordero a la parrilla, que daban a su paladar un sutil sabor de orina levemente olorosa.
Xabier [Olarra], por su parte, optimista y modesto, nos dice de sí mismo: Alejándome de los trabajos de servidumbre, necesarios para sacar la vida adelante, el 16 de junio de 2012 anuncié en Twitter que había empezado con el trabajo.Sabía perfectamente que me estaba sumergiendo en “un mar sin fondo” al que era posible que no sobreviviera.Sin embargo, como ya he mencionado alguna vez, diría que padezco un optimismo patológico, y gracias a ello he terminado el trabajo lo más correctamente posible.
Enrique [Vila-Matas], finalmente, nos saca del sopor y nos invita a afrontar Ulises: ¿Incomprensible el Ulises? Ni siquiera lo fue en el momento de su aparición, aunque, como todas las obras innovadoras, en su momento extrañó, rompió los hábitos de la percepción y volvió nuevo lo viejo. A mí en literatura sólo lo que me sorprende me interesa, diría que sólo me atrae lo que no acabo de entender de entrada..
A partir del 8 de septiembre de 2015, también lo tenemos en euskera.
Gracias, Ulysses.
Gracias, James
Gracias, Enrique.
Muchas gracias, Xabier.